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27/11/2022
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En esta edición de Caminante Lunar, tres especialistas reflexionan sobre los casos de afectación a la salud mental en los trabajadores de la salud del País. Una problemática que día a día se agrava y está completamente desatendida.

La pandemia por el Covid-19 evidenció problemáticas desatendidas por el sistema de salud por décadas. Uno de los males que más se evidenció en la población fueron los casos de afectación a la salud mental. 

Diversos estudios señalan que durante los primeros meses de la pandemia y el confinamiento aumentaron los casos de depresión y ansiedad, principalmente en la población más vulnerable: personas sin trabajo o con trabajo inestable, y personas en pobreza extrema.

Ante esta dura realidad, no se tomó en cuenta una política pública de atención a los casos de afectación de salud mental, pero en los trabajadores de la salud, quienes atendieron en primera instancia los cuadros más graves por Covid-19.

En ese sentido, el programa “Caminante Lunar” convocó a tres especialistas para abordar esta problemática y plantear posibles soluciones. Los expertos que participan son María Edith Baca, ex consultora de la Organización Panamericana de la Salud, Humberto Castillo, profesor de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, y Humberto Maldonado, representante de la Dirección de Salud Mental del Minsa.

Mira la entrevista completa aquí:

Para María Edith Baca, esta problemática se aborda desde tres aspectos a tomar en cuenta, el primero está relacionado con la historia de vida del profesional de la salud, el segundo con la institucionalidad del sistema público de salud y el tercero está ligado a la historia de vida de los usuarios de los centros de salud. Estos tres casos mencionados en pandemia “se agravan considerablemente”.

“La exigencia de no trabajar por resultados, sino por productividad, no importa como yo atienda, sino que atienda a 20, afecta la estabilidad emocional del personal de salud”, mencionó la experta.

Por su parte, Humberto Maldonado señaló que lo antes mencionado se ha “agravado y agudizado con la pandemia por el Covid-19”. “En una encuesta reciente, tenemos que el 16% tiene los síntomas de un trastorno de depresión moderada a severa. Es por la intensidad de los niveles de estrés al que está sometido el personal de salud”, agregó.

Humberto Castillo señala la importancia de blindar a los profesionales de la salud porque son precisamente quienes se encargan de atender a la población afectada en su salud mental. “Nosotros, el personal de salud, recibimos emociones de los pacientes. Establecemos un puente con otros seres humanos. Necesitamos estar en ciertas condiciones de protección emocional”, precisó.

¿CÓMO SOLUCIONAR ESTA PROBLEMÁTICA?

María Edith Baca sostiene que para atender a este problema de salud pública se puede aplicar una trilogía de propuestas que pueden ayudar a contrarrestar las tres problemáticas que planteó al inicio.

“Primero está el cuidado del Estado, segundo el autocuidado por parte de los mismo profesionales de la salud y tercero el cuidado mutuo, donde resaltan las redes primarias y secundarias”, mencionó.

Humberto Maldonado propone una atención “dimensional” para los profesionales de la salud, sobre todo, fortaleciendo la promoción de la prevención de las enfermedades de salud mental.

“El enfoque de cuidado integral. No solamente vas a tratar de apañar el daño, sino se va hasta las raíces del problema. Intervenciones para prevenir la aparición de problemas de salud mental, trastornos, y también intervenciones de promoción de la salud mental, que justamente inciden sobre estos determinantes estructurales que hemos venido señalando”, detalló.

Finalmente, Humberto Castillo señala que para atender este tema es necesaria una política de recursos humanos capaz de atender a los profesionales de la salud.

“Una política diferente de recursos humanos, donde no se considere a las personas como recursos, sino que se le considere a la persona en su integridad biopsicosocial, en su individualidad y colectividad. Una persona no necesita un trabajo rígido, tiene que adaptar su condición humana a las necesidades de las personas y también a las necesidades de su familia. Tiene que haber una política de personal flexible, empoderante y que ponga en su eje la salud mental, el tema emocional”, concluyó.

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