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06/10/2022

La pandemia está causando estragos en los más jóvenes, por ello, el Seguro Social advierte que los casos de trastornos de conducta alimentaria en adolescentes se han duplicado durante el confinamiento. El diagnóstico usualmente era entre los 15 y 16 años. “Los trastornos por atracones son los más frecuentes, pero los casos de anorexia y bulimia están en aumento y son los que llegan a tener mayores complicaciones e incluso tener una alta tasa de mortalidad. Estos diagnósticos tienen que ser atendidos de manera urgente”, indica la médico psiquiatra del servicio de Psiquiatría en niños y adolescentes del Hospital Almenara de EsSalud, Amparo Jaramillo. Que también señaló que antes de la pandemia, de cada 10 pacientes que acudían al servicio de psiquiatría, 2 tenían trastornos de conducta alimentaria. Sin embargo durante la pandemia, de cada 10 consultas, 5 tienen este diagnóstico. “Hay signos de alerta importantes, los casos se han duplicado, dando diagnósticos a edades más precoces”, explicó.

Como se conoce, estos trastornos de conducta alimentaria se caracterizan por una gran preocupación por el aspecto físico y principalmente el peso. La anorexia nerviosa se caracteriza por una restricción en la ingesta de alimentos, la bulimia por comer en demasía en menos de 2 horas, “se produce por lo menos una vez por semana, y todo un trimestre. La culpa posterior al atracón las puede llevar a provocarse el vómito, a tomar laxantes, diuréticos, hacer muchos ejercicios para compensar esta gran ingesta de alimentos que han tenido previamente”, detallan. De hecho, este trastorno también va acompañado de sentimientos de culpa.

La médico también señala el por que estos trastornos pueden ser más frecuentes por el confinamiento. “Se ha visto que los adolescentes han tenido más acceso a las redes sociales, en donde se muestra erróneamente que el éxito y aceptación se basan en el aspecto físico. Entonces, el que una persona a esta edad, se sienta insatisfecha corporalmente y busque la aprobación a través de las redes sociales, sumado a la disminución de actividades que pueden realizar fuera de casa o reunirse con un grupo de apoyo, como lo son sus amigos, familiares, ha contribuido al incremento de casos de trastornos de conducta alimentaria”. Cabe señalar que, ante estos signos, se debe buscar ayuda especializada inicialmente por psiquiatría. A partir de ello se requiere la intervención “multidisciplinaria” por psicología, nutricionistas y pediatras. “Los padres en casa deben reforzar el mensaje de que ellos son valiosos más allá del aspecto físico y propiciar el diálogo constante, sin prejuicios”. Es importante detectar a tiempo los cambios de conducta: si el joven se aísla al ingerir alimentos, empieza a limitar la cantidad de lo servido en el plato, esconden la comida o se paran constantemente al baño mientras comen. “Visten ropa ancha, practican súbitamente más de 1 o 2 horas de ejercicio, toman agua para saciarse excluyendo los sólidos, recurren a laxantes y diuréticos y se vuelven más irritables”, finalizó la médico.

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