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28/06/2022

Cannabis

En una edición especial del programa “Santo Remedio”, tres especialistas analizan las complejidades y dificultades que atraviesan los pacientes para acceder a este tipo de medicina alternativa que, en la actualidad, continúa generando controversias y debate público.

En el Perú continúa el debate por el uso del cannabis medicinal. Pese a existir dos leyes que justamente buscan regular su uso. Según datos de la Dirección General de Medicamentos Insumos y Drogas (Digemid), solo existen 55 establecimientos licenciados para el suministro de medicinas cannábicas en todo el país. Sin embargo, fuera de la capital no existe ningún establecimiento público licenciado que pueda atender esta necesidad en provincias.

El difícil acceso a estos medicamentos cannábicos lleva a que la gran mayoría de los pacientes a abastecerse a través de vías no reguladas. Esta situación expone a muchos riesgos a usuarios y productores.

Estos problemas derivaron en la promulgación de la Ley 31312, la cual incluye a las asociaciones de cultivo y al cultivo artesanal de cannabis. La ley debió reglamentarse en 60 días, pero ya pasaron más de 300 días y el proyecto de Reglamento va por su segunda versión, debido a que aún hay controversia por la figura del cultivo asociativo de la planta, que por las autoridades aún siguen siendo criminalizadas, a pesar de no estar tipificado como delito en el Código Penal.

En este sentido, el programa “Santo Remedio” convocó a los especialistas Juan Lock, director médico de la Asociación de Pacientes Ámbar, Jorge Paucar, periodista y creador de Sativa Info y a Pedro Wong, vicepresidente de la Sociedad Médica del Cannabis, para analizar la complejidad de los pacientes para acceder al uso del cannabis medicinal.

Uno de los principales problemas de la reglamentación de la nueva ley para Pedro Wong, es la de considerar nuevamente al cannabis medicinal como una “sustancia estupefaciente”.

Mira la entrevista completa aquí:

“Uno de los retrocesos más importantes que tiene la nueva versión del reglamento (…) Es que Digemid quiere recuperar el manejo de cannabis como sustancia estupefaciente. Hoy con un reglamento ‘flexible’ y libertino para lo que podría pensar la autoridad sanitaria, tenemos esta cantidad de acceso, imagínense lo que va a pasar cuando caiga nuevamente”, mencionó.

Por su parte, Juan Lock sostiene que se debe analizar muy bien el tema del cultivo asociativo y el cultivo artesanal del cannabis, esto debido a su gran demanda ante la dilatación de la reglamentación de una ley que busca mejorar las condiciones de acceso a este tipo de medicina.

“Yo creo que hay que analizarlo muy bien. Así sea, un cultivo asociativo, tiene que tener ciertos parámetros también. No por ser un cultivo asociativo o artesanal quiere decir, no sé, de qué se va a  poder hacer en cualquier lugar. Pienso que hay que tener ciertos parámetros al igual que lo tiene un laboratorio”, precisó.

Finalmente, Jorge Paucar, mencionó que, pese a la demora de la reglamentación de la ley que regule el uso del cannabis en el Perú, hay ciertos avances 

“Hay muchas críticas pero algo se ha avanzado. Por ejemplo, en un inicio se temía que el Ministerio de Salud imponga un límite de plantas, pero ahí las asociaciones intervinieron y lo que propusieron es no poner límites de plantas porque no hay dosis estándar con cannabis, ni dosis mortal tampoco. Pero que sí sea requisito, no sólo receta en el caso del cultivo asociativo, sino justificación médica para cada paciente. De esa manera se garantiza que no haya digamos lo que tanto se teme un escape para otras vías u otros usos que son los temores principales de la autoridad sanitaria”, mencionó.

“Habría que cuestionar también qué tan viable es este sistema de licencias, porque habían otros congresistas que proponían un sistema de registros. Es decir, yo asociación, me registro en ante la autoridad sanitaria y luego con esa información que yo le brindo a la autoridad me fiscalizan. Creo que eso sería más viable que un sistema de licencias con requisitos previos, ya que tenemos como resultado que a casi cinco años solo hay un laboratorio con licencia de cultivo y otro laboratorio con licencia de producción”, concluyó.

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