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27/11/2022
Sonia Zevallos en Santo Remedio

La baja atención de casos de depresión en el Perú ha encendido las alarmas en el sistema de salud. Por este motivo, la psiquiatra Sonia Zevallos hace una radiografía sobre el panorama actual de esta problemática nacional que se agudiza con la falta de acceso a los medicamentos, la poca cantidad de especialistas y la desactualización de los servicios de atención.

En 2021 se han atendido casi un millón y medio de casos relacionados a la salud mental en el sistema público nacional, de los cuales más de 300 mil fueron casos de depresión, según información de la Dirección de Salud Mental del Minsa. Estos datos encienden las alarmas en los especialistas del sistema público nacional, debido a que, tras la pandemia, las cifras van en constante aumento y la disponibilidad de acceso a estos servicios públicos se han restringido y debilitado paulatinamente.

En este sentido, la psiquiatra Sonia Zevallos, quien fue directora de la Dirección de Adultos y Adultos Mayores del Instituto Nacional de Salud Mental, hace una reflexión sobre esta problemática de salud pública que día a día está en aumento, en medio de la escasez de medicamentos y la falta de especialistas en salud mental a nivel nacional.

¿Qué es la depresión?

“La depresión es una condición psiquiátrica, una condición mental que va más allá de la tristeza que se experimenta día a día. Es un malestar que se vuelve permanente y persistente. Va acompañada de falta de motivación, que las personas suelen identificar como un desgano. Además puede ir acompañada de irritabilidad y malhumor. A esto se suma un compromiso de las funciones fisiológicas como el sueño y el apetito”, explicó la especialista en el programa “Santo Remedio”.

Asimismo, la experta explica que la depresión puede ser “leve, moderada o severa”. Sin embargo, en todos los casos, a excepción de la depresión leve, se requiere de un tratamiento farmacológico recetado por un especialista en salud mental.

“Todas las depresiones requieren tratamiento farmacológico menos la depresión leve. Normalmente la depresión episódica es la más común y la que ha incrementado durante de la pandemia, a partir de la cual se inicia tratamiento en los casos moderados a severos”, agregó.

Mira la entrevista completa aquí:

Medicamentos

Según menciona una investigación realizada por Gobierna Consultores, en el mundo existen 64 tipos de fármacos para tratar la depresión, de los cuales solo 16 se encuentran registrados para su distribución en el Perú. De estos 16 medicamentos, solo siete se pueden encontrar a través de instituciones como el Minsa o EsSalud. Lo que evidencia que la oferta del sector privado supera a la del sector público, considerando que cerca del 70% de la población del país se atiende a través del SIS.

En el Minsa existe el PNUME, que es el Petitorio Nacional Único de Medicamentos Esenciales para atender las enfermedades en el Perú. El mismo detalla que, para la depresión, sólo hay cinco medicamentos registrados para su distribución dentro del sistema de salud, de los 16 fármacos registrados en el país.

“¿En qué varían los antidepresivos? En realidad en la potencia del efecto antidepresivo per sé, casi todos son muy parecidos. La diferencia la hacen los duales porque van a otros neurotransmisores como son la dopamina, la noradrenalina, que permiten tener un mayor espectro de síntomas que se pueden tratar. Entonces, permiten también asociarlos entre ellos cuando hablamos de depresiones refractarias o de difícil tratamiento y nos dan definitivamente un arsenal terapéutico mucho más completo. En el petitorio lo que tenemos son los antidepresivos que, de alguna manera, son los que generan un poquito más de efectos secundarios”, mencionó.

Precisamente, son los efectos secundarios los que ocasionan el “abandono” a los tratamientos contra la depresión.

“¿A qué nos enfrentamos cuando tratamos la depresión en nuestros establecimientos? A la gran cantidad de abandonos de tratamiento producto de los efectos secundarios de la medicación”, precisó.

Pocos especialistas y costos del tratamiento

Otro gran problema de la atención a casos de depresión en nuestro país es la falta de descentralización y el número de especialistas en salud mental en las diversas regiones del Perú. 

En Cerro de Pasco, por ejemplo, no hay especialistas en salud mental. En Piura hay 0,1 profesionales por cada 100 mil habitantes, mientras que en Lima y Callao existen 5,1 psiquiatras por cada 100 mil habitantes.

“Hay regiones que tienen un psiquiatra, otras no tienen psiquiatras en toda la región como es el caso de San Martín. Los pocos psiquiatras que hay en las regiones únicamente tienen acceso a los medicamentos que están dentro del PNUME, que además, producto de la pandemia, se ha visto golpeado porque hay muchas compras nacionales que no se han hecho y los medicamentos comienzan a escasear. Por ejemplo, si tenemos una persona que inició tratamiento con escitalopram en algún hospital especializado y quiere continuar su tratamiento en su región no va a poder hacerlo”, detalló.

Considerando que cerca del 70% de la población se atiende a través del SIS, el poder costear tratamientos para la depresión se hace completamente inviable por parte de la población que se encuentra en situación de pobreza y pobreza extrema. Una persona que gana el sueldo mínimo tendría que gastar cerca del 20 % de sus ingresos para poder adquirir fármacos para la depresión.

“El costo para tratar la depresión es un tema importante y crítico. Vemos que se traduce muchas veces en esa reticencia de las personas o ese no acudir a buscar ayuda cuando están deprimidos, porque las personas inmediatamente piensan que es muy caro y no lo van a poder costear. Efectivamente, lo vemos en las personas que viven en zonas alejadas, rurales o en una ciudad sin acceso a especialistas. Vamos a tener esto como una barrera muy importante en la vida de las personas. Y qué va a pasar con esta personas que no se tratan la depresión, esta se va a agravar y al agravarse va a generar más discapacidad porque la persona con esta sintomatología ve disminuida su capacidad productiva, muchas veces se ve anulada, con lo que también disminuirán sus ingresos”, concluyó.

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